El incremento del cáncer en la población mundial durante las últimas décadas ha tenido contrapeso, tanto en el descubrimiento de las radiaciones, sus aplicaciones médicas y la obtención a de fuentes de energía de mayor utilidad, como en los grandes progresos logrados en la cirugía y el nacimiento de la quimioterapia, factores que han permitido crear un frente tridimensional de lucha, con progresivas mejoras y avances en la erradicación del flagelo. Solo la cirugía y la radioterapia o la combinación de ambas, pueden ofrecer curabilidad al paciente con cáncer. La docencia de la radioterapia en el pregrado debe ser dado por un radioterapeuta, mi experiencia en 15 años de docencia en pregrado en radioterapia, me lleva a concluir que tales micro pasantías no determinan una real enseñanza y, que lo mejor que puede dársele a un estudiante es, la práctica dura del manejo del paciente canceroso en su diagnóstico, orientación terapéutica y resultados del mismo. En el posgrado es evidente que, con el desconocimiento casi absoluto que tiene el egresado del valor de la radioterapia como arma terapéutica en el tratamiento de la neoplasia, se hace muy difícil lograr médicos interesados en los cursos de posgrado. En la actualidad es oficial y tiene carácter universitario, el curso que dirigimos en la Cátedra de Radioterapia y Radioisótopos. Por una programación especial, de acuerdo con la Federación Médica Venezolana, recomendamos aumentar las horas de radioterapia en el pregrado; conservar la duración del curso de posgrado en tres años. Aumentar el número de becarios de acuerdo a las necesidades reales. Proyectar la Cátedra de Radioterapia a las otras cátedras de la Facultad de Medicina. Realizar la Clínica de Tumores en nuestros hospitales.
