En los últimos tiempos, la radiobiología y la experimentación clínica en radioterapia, se han encaminado en el sentido de lograr un mayor efecto de la radiación ionizante o en el de hacer a las células tumorales más susceptibles a la acción de esta radiación y, como consecuencia de ello, se ha originado el método consistente en combinar la radiación ionizante con algunos agentes quimioterápicos, con la idea de potencializar o de incrementar el efecto biológico de la radiación. El empleo de agentes químicos como incrementadores de la acción de la radiación ionizante se ha establecido experimentalmente y en la práctica clínica. Fundamentalmente se han usado los análogos de pirimidinas y de purinas y los derivados de la mostaza nitrogenada. El empleo de esta combinación está justificada en aquellos casos avanzados o donde sabemos, por el conocimiento de su evolución natural, que son tumores con gran tendencia a la generalización, que son evidenciables clínicamente. Está contraindicado el uso de esta combinación en aquellas localizaciones tumorales donde se ha demostrado que las clásicas armas, radiaciones y cirugía, ofrecen posibilidades curativas reales, así como, en los casos localizados. Es fundamental tratar de usar ambas armas en menor dosis que la habitualmente aplicada cuando se utiliza uno solo de los componentes de la combinación. En la selección de pacientes para el tratamiento combinado debe escogerse preferiblemente aquellos que están virgen de todo tratamiento y antes de iniciar el mismo, deben ser sometidos a una evaluación médica integral, ya que los efectos tóxicos de la combinación suelen ser en ocasiones, bastantes severos.