El cáncer avanzado es aquel, aunque extendido en sentido loco regional, aún permanece aparentemente confinado a un área anatómica y, es por consiguiente susceptible de una terapéutica agresiva. El tratamiento quirúrgico del cáncer se fundamenta en la aceptación del hecho de que el cáncer es una enfermedad inicialmente local, que se propaga regionalmente por contigüidad o a los grupos ganglionares y que posteriormente se disemina; pero el conocimiento de la historia natural de los tumores ha hecho pensar que para algunos de ellos la segunda y tercera fase se confunden (mama, pulmón) y, cuando la enfermedad deja de ser local, ya está diseminada. Existe la experiencia acumulada sobre lo que puede esperarse de la cirugía de cáncer avanzado y, no es sólo lo que pueda esperarse de la cirugía del cáncer avanzado y, no es sólo más cirugía la respuesta al problema planteado. Estamos obligados a integrarnos en procedimientos combinados con radiaciones, quimioterapia, inmunoterapia, a ensayar modalidades novedosas (crioterapia, láser) o a reactualizar antiguas (electrocoagulación). Quizás debamos prepararnos a aceptar un papel secundario en el manejo de estos enfermos. En el proceso de estas oscilaciones periódicas de la agresividad quirúrgica en oncología, el péndulo viene de vuelta. Y en todo caso cuando la angustia nos motiva a un esfuerzo heroico ante un enfermo avanzado siempre nos queda la esperanza de un ocasional resultado satisfactorio.