A pesar de los adelantos de los medios informativos que permiten una amplia difusión de los conocimientos sobre cáncer, todavía se oye y se lee, con alguna frecuencia, el viejo concepto de que la curabilidad del cáncer no es influenciada por la precocidad con que se haga el diagnóstico. Es tan importante el diagnóstico precoz que yo considero que, a pesar del alto costo que en términos generales significa el examen en masa de grupos grandes de población de mayor riesgo, las campañas de despistaje del cáncer son indispensables. Desafortunadamente, la enseñanza que sobre oncología se imparte en la mayoría de las facultades de medicina es muy reducida. La demostración de ello es, que muchos médicos no tienen los conocimientos necesarios ni siquiera para pensar en el cáncer cuando se les presenta un enfermo con signos de él. El papel del médico general está relacionado propiamente con el diagnóstico del cáncer. Es necesario que el especialista, que sí conoce su especialidad y por lo tanto, tiene criterio para analizar los artículos de su ramo, trasmita periódicamente al médico general, mediante cursos de refresco o de actualización, los adelantos prácticos de su rama, para que esté pueda utilizarlos. Al igual que en todas las actividades, en ésta, referente al diagnóstico precoz del cáncer, se requiere la íntima correlación de estos tres tipos de profesionales, para obtener el máximo de rendimiento.