La enfermedad de Hodgkin constituye el 40 % de los linfomas malignos y predomina en el sexo masculino en una proporción de 4:3, el pronóstico parece ser peor en los varones. Alrededor de la mitad de los casos se presentan entre los 20 y los 40 años de edad; en pacientes por debajo de los 10 años la incidencia es menor al 10 %, similar a la que se observa en pacientes por encima de los 60 años de edad. Las manifestaciones clínicas son variables, sin embargo, la más frecuente consiste en la presencia de una o varias adenopatías confluentes, no dolorosas, de consistencia elástica, de tamaño variable, ubicadas más comúnmente a nivel del cuello. Menos frecuentemente se inicia con fiebre persistente y sudores nocturnos, para acompañarse de astenia y perdida de peso de las evaluaciones radiológicas se recomienda, la radiografía de tórax, urografía de eliminación, radiografías del esqueleto, tomografías, mediastinoscopia y peritoneoscopia. Corresponde a Peters el mérito de haber introducido la primera clasificación de la enfermedad en estadios clínicos. La radioterapia radical consiste en el empleo de grandes campos irregulares, con los cuales, es posible abarcar grandes segmentos del cuerpo, un campo en mantel cubre el anillo de Waldeyer, el cuello, las axilas, las regiones hiliares y el mediastino hasta el diafragma. Un campo en y invertida cubre el bazo o pedículo esplénico y los ganglios celíacos periaórticos, celiacos, inguinales y femorales. La combinación de radioterapia y quimioterapia está investigándose con la finalidad de disminuir o evitar diseminación de la enfermedad a las regiones extraganglionares.