En el año 1977, ante la dificultad e incapacidad de obtener drogas antineoplásicas, la buena iniciativa y disposición de la Dra. Norma de Bosch, junto con la Sociedad Venezolana de Oncología, la Sociedad Venezolana de Hematología, el IVIC, la UCV, el MSAS, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela y un grupo de líderes, nos unimos para fundar el Banco de Drogas Antineoplásicas (BADAN).
Se obtuvieron beneficios de exoneración de los impuestos del Estado Venezolano y se facilitó los trámites de importación para productos indispensables en el tratamiento de las enfermedades neoplásicas, contribuyendo así al logro de la curación y la mejoría en la calidad de vida de muchos enfermos con cáncer. BADAN ha enfrentado desengaños durante su trayectoria de 25 años, como fue la promesa del dólar preferencial de RECADI, donde perdió una cantidad significativa de dinero, que produjo un recorte dramático del programa de donaciones, la exclusión por parte del MSAS considerándonos como una fundación privada; la imposición de los impuestos y tasa de importación de los últimos años.
Todo esto ha servido para madurar y perfeccionar la filosofía de la autogestión y mejorar la gerencia administrativa en una forma eficiente, con previsión de reservas en productos, moneda nacional y dólares, ya que sale más caro en términos de vida el no tener medicamentos. Para lograr lo que es hoy: una “FUNDACIÓN SIN FINES DE LUCRO y de ALTA EFICIENCIA, comprometida en el suministro de productos de alta calidad, manteniendo un margen de comercialización de 6 %, que se utiliza en el mantenimiento de los costos operativos, los programas de donaciones, fármaco vigilancia clínica y apoyo a la educación continua de los profesionales y técnicos del área oncológico.
Si tomamos en cuenta el crecimiento demográfico de Venezuela desde 1977, el proceso inflacionario ocurrido en el país en las últimas dos décadas, así como el mayor número de pacientes diagnosticados y tratados con mejores tratamientos para el cáncer, alcanzando altas tasas de curabilidad, podemos inferir que BADAN genera un alto volumen de ingresos anuales, lo que ha provocado la codicia de muchos. Vemos con mucha preocupación los señalamientos maliciosos de terceros que quieren “echarle mano” a BADAN y de esa manera, destruir una Fundación altamente eficiente que ha permitido a innumerables pacientes con cáncer obtener los medicamentos necesarios para su adecuado y oportuno tratamiento.
Actualmente BADAN está posicionado como la mejor distribuidora de productos antineoplásicos sin fines de lucro en América Latina. Debemos defender a BADAN, ya que eso supone el beneficio de los pacientes, la calidad y el progreso. Felicitamos a los líderes que se han encargado de su crecimiento y progreso de manera desinteresada a lo largo de su historia.