En nuestro país para el año 1975, el cáncer ocupó el tercer puesto en la escala de la mortalidad con 6479 muertes, 3070 varones y 3049 hembras, superados por las enfermedades del corazón y los accidentes. Aún no estamos en capacidad de dar cifras precisas en relación con la incidencia de esta enfermedad entre nosotros, por cuanto en el país no se cumplen las normas sobre registro de la misma. Alrededor de 60 % a 70 % de los pacientes cancerosos requieren, durante alguna etapa de evolución, de radioterapia, ya con fines curativos o paliativos; bien como única forma de tratamiento o en combinación con otras armas terapéuticas, como cirugía, quimioterapia e inmunoterapia. La justificación del tratamiento radiante esta dada por la curación obtenida en un grupo de tumores malignos que se tratan electivamente con esta modalidad terapéutica. Esto, naturalmente dentro de la preocupación universal que presenta el problema del cáncer y que determina la inversión de grandes cantidades de dinero y de recursos humanos en la búsqueda de llamadas y mejores métodos de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, ha hecho que se ponga una especial atención al uso de radiaciones ionizantes, en un mejor entrenamiento del personal dedicado a esta disciplina y al desarrollo de nuevas técnicas y mejores equipos para la aplicación de las mismas.