Nada podrá adelantarse en materia de lucha anticancerosa en nuestro país, si las futuras generaciones médicas continúan egresando de nuestras universidades como hasta hoy, con un déficit grave, formativo, en esta materia. En cuanto a las fallas en la docencia en el pregrado se obtuvieron 226 respuestas de un total de 300 inscritos, faltando dos meses para su graduación, 180 de ellos o sea cerca del 80 % del total, se consideraron insuficientemente capacitados y entrenados para enfrentar el diagnóstico del cáncer en sus localizaciones más frecuentes y, en especial, en su etapa precoz. El 37 % de nuestros futuros médicos nunca examinaron a un paciente con cáncer de la cavidad oral: 111 de ellos, o sea el 48 %, solo examinaron 1 caso o ninguno de cáncer de la piel; 103 estudiantes (45 %), nunca tuvieron oportunidad de hacer un tacto por cáncer del recto; 129 estudiantes (57 %), del total, solo examinaron de 0 a 5 cánceres de la mama y el 49 % de 0 a 5 cánceres del cuello útero. El 90 % contestó que su entrenamiento en esta materia fue mucho más teórico que práctico y 193 de ellos dijeron no haber visto nunca, ni haber sacado provecho, de las Clínicas de Tumores, durante sus pasantías. El estudio de la educación médica sobre cáncer en el postgrado debe dividirse en aquella impartida a los médicos generales y diversos especialistas, quienes han realizados múltiples actividades científicas dirigidas a actualizar conocimientos y a capacitar los graduados sobre los distintos aspectos diagnósticos y terapéuticos del cáncer. Por lo tanto, recomendamos efectuar una cuidadosa evaluación de las necesidades nacionales en cuanto a cirujanos oncólogos, radioterapeutas, a fin de producir lo que se necesitan; nombrar una comisión de enseñanza de postgrado de oncología que se aboque al estudio, selección, programación y control de este tipo de docencia.