En marzo de este año de 1986, el Instituto de OncologÃa Luis Razetti celebró el cincuentenario de su fundación con diversos actos sociales y cientÃficos, todos los cuales tuvieron la esplendidez que siempre han sabido imprimir a sus actividades los miembros de dicho instituto. Cincuenta años han pasado desde aquel 5 de Julio de 1936, cuando se creo el Instituto de OncologÃa Luis Razetti por Decreto Presidencial, siendo Ministro de Sanidad el Dr. Enrique Tejera, Venezuela entonces comenzaba a dar sus primeros pasos en el camino de una democracia, que ha tenido sus interrupciones y que esperamos que se consolide definitivamente.
En esta época se inicia el Instituto de OncologÃa Luis Razetti, con el nombre de Instituto Anticanceroso Luis Razetti, cuando la malaria, tuberculosis y las enfermedades infectocontagiosas y otras aventajaban al cáncer en su obra letal, y este ocupaba el número 16 en la escala de mortalidad en Venezuela. Sus pioneros, el personal médico y paramédico que tuvo a su cargo iniciación de sus actividades, asà como los que le han seguido y los que actualmente tienen esa honrosa responsabilidad, han descollado en el campo de la OncologÃa y se han proyectado dentro y fuera del paÃs, a través de sus aportes y trabajos cientÃficos en reuniones, jornadas y congresos sobre la materia; pero más que eso se han hecho merecedores de cariño, la confianza, respeto y admiración de todo el pueblo venezolano; porque de todos los rincones de la patria llegan cada dÃa al Instituto de OncologÃa Luis Razetti, gente de todas las edades y condiciones, donde siempre encuentran las puertas abiertas y los corazones dispuestos para aliviar el dolor, desesperanza y la angustia, que produce la sospecha o la enfermedad misma, y muchos han sido rescatados y devuelto la salud pérdida. Por eso, pienso que en cada metro cuadrado de la geografÃa nacional, y aún más allá de las fronteras patrias, está sembrado un recuerdo con gratitud y reconocimiento para los hombres y mujeres que han laborado y laboran en este Instituto.
Yo tuve la dicha de compartir estas responsabilidades por espacio de 14 años. Comencé cuando apenas empezaba la especialidad de Radioterapia Oncológica. Disfrute plenamente, y sigo disfrutando de ese sin igual compañerismo de médicos y no médicos en sus reuniones sociales y cientÃficas y en el trato cotidiano .Aprendà mucho y sigo aprendiendo de los grandes maestros que han pasado y están en el Instituto y vivà con ellos la angustia, que aun se vive, de no contar con los recursos necesarios para enfrentar con mayor eficacia el problema del cáncer.
Hoy la situación es diferente a la de hace 50 años. El cáncer ocupa el tercer puesto en la escala de mortalidad general. El progreso de la ciencia y de la tecnologÃa pone cada dÃa a nuestra disposición más y más recursos para dominar la enfermedad y el personal médico y paramédico se encuentra mejor preparado para rescatar los enfermos cancerosos y con la ayuda del Omnipotente, delvorverlos al seno de la familia a disfrutar de sus condiciones de vida; el aumento de la población y la marginalidad, que también parece crecer cada dÃa, hace que muchas más personas se alleguen al Instituto en procura de asistencia médica especializada; el paÃs vive una nueva era de democracia desde enero de 1958 y actualmente tenemos un médico en la Presidencia de la Republica. No obstante en el IOLR, sigue padeciendo su crónico mal; la falta de recursos para cumplir su cometido, aunque sigue laborando en el viejo edificio de la escuela Nacional de Enfermeras, en el que fuera ubicado provisionalmente en 1956, cuando para darle paso a la Avenida San MartÃn, fue demolida su primera sede y cuando ya en 1953 el Ejecutivo Nacional habÃa decretado la creación del Instituto Nacional de Cáncer, una aspiración de los que allà han dado y dan lo mejor de sà en beneficio de muchos enfermos del cáncer. El personal, siempre alerta, sin abandonar su lÃnea de combate, a tenido que recurrir a presiones de diferentes clases en procura de un presupuesto adecuado que le permita continuar sus actividades, pero hay que reconocer que no ser por la mÃstica, el amor y la abnegación y el afán de superación, en lo cientÃfico y asistencial, de este grupo de esforzados luchadores, el Instituto de OncologÃa Luis Razetti, no hubiera podido sobrevivir, y continuar laborando en beneficio de las clases desposeÃdas y este año celebrar sus Bodas de Oro.
Mas gracias sean dadas a Dios como premio a la constancia de su personal, este año de sus Bodas de Oro , el Instituto de OncologÃa Luis Razetti celebra con justificado alborozo, la resolución del Ejecutivo Nacional de construirle una nueva sede; y permita el mismo Dios que esta resolución tenga su cabal cumplimiento en el menor tiempo posible, porque asà lo reclaman y lo merecen no solo los que allà laboran sino todo el pueblo venezolano, que tiene puestas en el Instituto sus mejores esperanzas en la lucha contra el cáncer y porque el Instituto de OncologÃa Luis Razetti, está llamado a ser, por la calidad cientÃfica y humana de sus integrantes, un Instituto de primera clase en la investigación cientÃfica y clÃnica; donde se imparta una optima docencia oncológica, que aun en las condiciones actuales es una de las mejores del paÃs y preste una asistencia a los enfermos cancerosos cónsona con los progresos de la ciencia y tecnologÃa, como bien se merece nuestra gente.
Nuevamente, doy gracias a Dios, Supremo Hacedor del Universo, por estos cincuenta años del Instituto de OncologÃa Luis Razetti; por el personal médico y paramédico que allà ha laborado y labora y por buena atención que han recibido los pacientes que han acudido al IOLR en todo el tiempo de su funcionamiento, y a Dios le pido derrame sobre todos, personal y pacientes, abundantes bendiciones, y que, cual oro de sus Bodas, el Instituto de OncologÃa Luis Razetti pueda seguir brillando con el fin de la oncologÃa venezolana, y más allá de nuestras fronteras, como hasta ahora ha sabido hacerlo, a pesar de las circunstancias adversas.
A todos mis sinceras felicitaciones